miércoles, 22 de febrero de 2017

El totalitarismo...




El totalitarismo es una forma de Estado, es decir, una forma de organizar los componentes de un Estado (territorio, población, gobierno, poder, justicia). El totalitarismo no es simplemente una forma de gobierno, una organización en cuanto a las personas que ejercen el poder, es toda una forma de estado. Como forma de estado es de tipo no democrática y se caracteriza al igual que el autoritarismo en la falta de reconocimiento de la libertad y los derechos del hombre. Sin embargo, se diferencia del autoritarismo en que en el totalitarismo existe una negación de la libertad y los derechos individuales, desconociendo además la dignidad de la persona humana.


El totalitarismo sólo puede entenderse como la forma de dominación total específica de la sociedad moderna. Sólo aparece cuando las fuerzas sociales son ahogadas y sometidas a la opacidad. Representa un proyecto de unificación, de fusión de la sociedad con el estado, un intento de dominio sin límites y sin derechos. Considera el Estado como un fin en sí mismo, y por tanto lo maximiza, y debido a que el poder existe para el fin de las cosas, si consideramos al Estado un fin, estos dos componentes de la política son correlativos, como consecuencia un Estado más grande nos da un poder más grande. Así, el poder del estado totalitario lo puede todo porque el fin lo abarca todo.


Mussolini graficó esto en el eslogan "todo en el estado, todo para el estado, nada fuera del estado, nada contra el estado". No es ya el estado para el hombre, sino el hombre para el estado. El totalitarismo, en sus formas clásicas, el régimen de Hitler, el de Mussolini y el régimen ruso durante la vida de Stalin, fue una dominación instituida a partir de una interpretación delirante de la realidad y que utilizaba como medios la movilización social y el terror masivo. A pesar de las diferencias entre esos regímenes, compartían el hiperliderazgo, el partido único, la policía política como eje del sistema. Eran sistemas basados en la administración del terror, su motor funcional básico, hasta el punto de que los campos de concentración han sido la culminación de ese principio social. Todos encarnaban proyectos de dominio total sobre la sociedad. En definitiva, esos totalitarismos clásicos son el límite extremo opuesto a la democracia, heteronomía frente a autonomía.

Vídeo: Benito Mussolini - Discurso I.


Vídeo: Discurso de Adolf Hitler a los jóvenes alemanes. . .