viernes, 23 de septiembre de 2011

Origen de las vacunaciones...



La búsqueda de alguna técnica para hacerse resistente a las enfermedades infecciosas es tan antigua como las propias civilizaciones y su investigación se pierde en los orígenes de los tiempos.

Se afirma que la variolización, o transmisión de pústulas de enfermos de viruela, ya se realizaba en la antigua India, pasando luego este conocimiento a China, donde fue desarrollada; entonces ya los médicos chinos espolvoreaban intranasalmente el polvo de pústulas desecadas. Luego se extendería a toda Asia. La introducción en Europa de esta técnica es muy posterior, atribuyéndose a Lady Mary Wortley Montagu, que era la esposa del embajador británico en Turquía y vio cómo la realizaban los turcos.

Jenner administró por primera vez en 1796 vacuna de la viruela al niño James Phipps, y a él mismo, resultando protegidos al exponerse a la enfermedad. Consiguió su descubrimiento por atender las creencias populares y comprobar cómo las mujeres de Gloucester que ordeñaban vacas y se infectaban con la vaccinia de estos animales no enfermaban durante las epidemias de viruela humana.

En ambas enfermedades aparecían vesículas muy similares, pero mientras que una era benigna para el hombre, la otra era casi siempre mortal. En 1798, Jenner dio a conocer públicamente sus descubrimientos en el libro "A inquiry into the causes and effects of the variolae vaccínia". La idea de la vacunación antivariólica no fue originariamente suya, ya que se realizaba desde hacía miles de años, pero fue el quien relacionó la enfermedad de las vacas (cowpox) y la humana (smallpox) y la desarrolló científicamente.

Aunque el primero en vacunar con éxito fuera Jenner, muchos consideran a Pasteur como el auténtico padre de la inmunoterapia, justificándolo por la extensión de sus investigaciones y la aplicación científica.