jueves, 9 de junio de 2011

Guerra Fría: crecimiento del Club Atómico...





En 1945 Estados Unidos poseía el monopolio del arma atómica, pero perdió parte de la ventaja cuando en 1949 la URSS experimentó su primera bomba en Siberia. A partir de 1950, Estados Unidos y la URSS se concentraron en la producción de la bomba H, aunque el primero mantenía ventaja por su sistema de bases en el extranjero, por la miniaturización de los mecanismos y, sobre todo, por la fabricación de los submarinos Polaris, imposibles de detectar por los aparatos de radar para prevenir el ataque.

Sin embargo, a finales de la década de los 50, la URSS cobró ventaja en la carrera del espacio, cuando puso en órbita el primer satélite (Sputnik) y el primer astronauta (Yuri Gagarin), conquistas científicas que tenían una inmediata aplicación militar.

Pero en ese momento ya habían aparecido nuevos países en el club atómico. En 1952, Gran Bretaña experimentó su primera bomba atómica, y en 1960 lo consiguió Francia. Cuatro años después, China realizaba las pruebas y en seguida acumulaba un nutrido arsenal. Sucesivamente, Israel, India y Africa del Sur, y probablemente algún otro país, se dotaron del correspondiente arsenal atómico. De esta forma, las posibilidades de un enfrentamiento de efectos mundiales se multiplicaron.

No sólo las armas atómicas, sino todos los instrumentos bélicos de las últimas generaciones, tienen un coste que ha llegado a ser insoportable. Con el dinero de un avión “invisible” (no detectable por el radar) o un submarino atómico se podrían construir centenares de hospitales o miles de escuelas. Y aunque en este empeño se concentraron primero los supergrandes, todos los países, incluso los más pobres, invierten cada vez más en armas.

Esta situación agobiante suscitó conversaciones y acuerdos parciales; si el desarme parecía una meta imposible, al menos se intentaría la no diseminación del armamento nuclear. En 1968, sesenta y dos países firmaron en Ginebra el Tratado de No Proliferación Nuclear, que chinos y franceses se negaron a suscribir.

En 1950, el gasto militar mundial se cifraba en 100.000 millones de dólares, en 1980 en 300.000 millones, en 1982 se había elevado bruscamente a 500.000 y en 1985 alcanzaba 870.000 millones. Las superpotencias no podían soportarlo. De hecho en el hundimiento de la URSS desempeñó un papel el intento ruinoso de replicar al proyecto Reagan de “guerra de las galaxias”. Y para el Tercer Mundo supuso una aberración histórica invertir en armamento los recursos que debiera haber destinado al desarrollo.

Vídeo: La primera bomba-H. Denominada 'Ivy Mike' fue detonada en Octubre de 1952, su potencia fue de 10,5 megatones.




Vídeo: Bomba Tsar. Bomba termonuclear de hidrogeno ruso detonado en 1961, la mas potente de la historia. Su poder, es de 50 Megatones, pero el diseño de la misma es capaz de aproximarse a los 100 megatones.

Sin intensión de usarla en una guerra en tanto estaba dentro de la carrera de la Guerra Fría, por el diseño y la prueba de armas cada vez mas poderosas. La detonación de 50 megatones inducía una quemadura de tercer grado a 100km de distancia y generaba irregularidades atmosféricas causando daño a casi 1000km de distancia.

La bomba Tsar fue detonada el 30 de octubre de 1961 a una altura de 4000 metros sobre la isla del Océano Artico llamada Novaya Zemlya. Fue lanzada desde un Tu-96 a una altura de 10.500 metros piloteada por el piloto A. E. Durnovtsev. La bomba de fuego alcanzó el piso y fue tan alto como para alcanzar al avión, la luz de la detonación se hizo visible a 1000km de distancia el ruido pudo escucharse a mas de 64km.

Si la bomba es detonada a toda su potencia, sería 6500 veces mas poderosa que la bomba de Hiroshima y incrementaría la fusión total generada en el mundo por un 25%.



Vídeo: El satélite Sputnik y su herencia actual.



Vídeo: Laika. Homenaje al primer cosmonauta.



Vídeo: Se cumple un año de la puesta en órbita del primer satélite de invesrión privada español.

26 de abril de 2010 — El primer satélite privado español lleva un año en órbita. Detrás de este ingenio, Pedro Duque, uno de los pocos privilegiados en ver la Tierra desde las estrellas, nos ha mostrado en Valladolid, donde se encuentra la antena receptora de las imagenes captadas por este satélite, para qué sirve este satélite.