domingo, 21 de noviembre de 2010

Las revoluciones liberales: 1820, 1830 y 1848...



Las revoluciones de 1820, 1830 y 1848.

Tras los fracasos militares de Napoleón, cuyo imperio representaba los éxitos de la revolución burguesa, la Restauración propiciada por Metternich desde Viena, y la coalición de potencias legitimistas denominada la Santa Alianza intentaron recuperar los derechos de las monarquías absolutas y eliminar cualquier vestigio de liberalismo político en Europa. Sin embargo, muy pronto se produjeron nuevas revoluciones, inicialmente reprimidas, que terminaron por imponer de forma estable el sistema liberal tras medio siglo de convulsiones.

Oleada revolucionaria de 1820: La labor de las sociedades secretas de carácter masónico (como los carbonarios) y los pronunciamientos militares instauraron breves períodos constitucionales, pero la Santa Alianza consiguió reprimir (salvo en Grecia e Hispanoamérica) estos brotes liberales mediante el uso de la fuerza, como sucedió en el caso español a través del ejército denominado "Los cien mil hijos de San Luis".

Revoluciones de 1830: Pese a los esfuerzos de las potencias legitimistas y de los intelectuales contrarrevolucionarios (De Maistre, Donoso Cortés), la revolución liberal se abría paso en toda Europa. La siguiente explosión se inició en París, donde produjo un cambio de dinastía, y desde allí se extendió a otros puntos del continente, adoptando en ocasiones un tono moderado basado en la defensa de la propiedad privada (liberalismo doctrinario).

. Las dos fases de la revolución de 1848: Si bien comenzó como una revolución burguesa más, en muchos lugares, y en París de forma destacada, las clases populares y el proletariado terminaron enfrentándose a la propia burguesía, exigiendo el sufragio universal y la democracia. La lucha política se entablaba entre los propietarios y los no propietarios, entre la burguesía y el proletariado.

Vídeo: Las grandes revoluciones.



Vídeo: La Revolución de 1830 en Francia.