domingo, 14 de noviembre de 2010

"La Explotación Laboral" de Mª de los Reyes Martín Santos (1º Bach., C).





Hoy en día existen unos derechos, así como unos deberes para regular el trabajo, pero estas normas no han estado siempre vigentes.

Todo empezó a finales del siglo XVIII, en Inglaterra. Tanto el campo como la ciudad empezaron a transformarse. La creación de máquinas y nuevos métodos de trabajo hicieron que la producción avanzara y que, por lo tanto, bajaran los precios.

Sin embargo, la clase obrera no se benefició, más bien esta industrialización le trajo problemas.

La mayoría de campesinos fueron despedidos por el señor, las nuevas máquinas hacían el trabajo, los desocupados emigraron a la ciudad en busca de comida, techo y trabajo, a este movimiento migratorio se le llamó éxodo rural.

Este incremento de población hizo que la oferta de mano de obra aumentara, provocando que los dueños de las fábricas despidieran a los obreros hombres y empezaran a contratar mujeres y niños a los que pagaban salarios más bajos.

Así nació una nueva clase obrera: el proletariado. Las fábricas en las que trabajaban los obreros eran un foco de enfermedades; en ellas los trabajadores tenían que pasar jornadas de 12 a 14 horas trabajando.

Los obreros cuando salían de las fábricas se reunían en las tabernas y ahí hablaban, hasta que tomaron conciencia de su explotación y empezaron a buscar acciones colectivas para buscar una mejora en su trabajo. Aquí es donde nace el movimiento obrero.

En un principio, en Inglaterra, se creó la asociación llamada “factory sistem” que recurrió al Parlamento en busca de una solución a los problemas que había en las fábricas.

En el Parlamento la mayoría eran socios o propietarios de las fábricas así que en vez de ayudar a los obreros, prohibieron las asociaciones de trabajadores, negándoles por tanto su petición.

El proletariado ya no sabía qué hacer; su situación era deplorable. Entonces apareció un joven muy valiente llamado Ned Ludd, que rebelándose en contra de su maestro le dio un martillazo a un telar dejándolo completamente inservible; él consideraba que las máquinas les quitaban los puestos de trabajo a los hombres. Los obreros que siguieron a este joven se llamaron ludditas.

El proletariado no se rindió y al final el Parlamento volvió a aprobar las asociaciones obreras.

Entonces los trabajadores ingleses redactaron un escrito llamado “Carta del pueblo”, en la que pedían el sufragio universal y el poder Parlamentario sin ser propietarios y que, además, esta función legislativa estuviera remunerada.

En conclusión, debemos seguir el camino de la lucha contra la explotación laboral, ya que aunque se han hecho muchos avances, aún en los países en vías de desarrollo existe este problema.

Vídeo: Spot No a la explotación laboral intervida. No volverá, está recuperando la infancia perdida. En primicia, la nueva campaña de Intervida sobre los derechos de la infancia. El niño/a tendrá derecho a la educación. El Estado hará la enseñanza primaria obligatoria y gratuita. Facilitará el acceso de todos los niños/as a diversas modalidades de enseñanza secundaria y adoptará medidas apropiadas para reducir la tasa de deserción escolar. La disciplina escolar se practicará de modo compatible con la dignidad humana del niño/a. Asimismo, el Estado fomentará la cooperación internacional en materia de educación, teniendo en cuenta especialmente las necesidades de los países en desarrollo.