jueves, 23 de abril de 2015

"Las uvas de la ira" de John Steinbeck...






El filme que nos ocupa, al igual que todas las creaciones artísticas, es hijo de su tiempo. Fue Friedrich Hegel quien nos puso sobre la pista de que toda obra refleja, en mayor o menor medida, las condiciones materiales que rigen la propia época en que ha sido realizada. Este hecho adquiere una mayor dimensión en esta película, realizada a partir del best-seller de Steinbeck, publicado en abril de 1939, ganador del Pulitzer y estrenado, con velocidad relámpago en los cines, en enero de 1940, y que no trata de una época lejana, sino de unos sucesos que el publico norteamericano aún conservaba en su memoria reciente.

La novela contenía un alto grado de realismo. Steinbeck intentaba reflejar el drama acontecido a centenares de familias de Norteamérica, que hubieron de abandonar sus tierras y marchar hacia California. Todo esta época de la Gran Depresión, que siguió al Crack del 29, propició un rápido proceso de concienciación social que se vio reflejado en el “Nuevo Reparto” (New Deal) que denominaba la política reformista de Franklin Delano Roosevelt, y se caracterizó por una serie de medidas económicas y sociales con las que el estado se introducía y mucho en el arbitrio de la sociedad.

Una de estas medidas serán los campamentos gubernamentales, que Steinbeck apoyaba y de los que en la película se hace incluso propaganda de ellos, cuando el personaje de Tom Joad exclama ¿Por qué no hay más lugares como éste?.

La película refleja maravillosamente la desgracia de los campesinos y con la importancia que se le da al viento que ha destrozado sus cosechas y les ha impedido pagar el arriendo de sus tierras. Las escenas de Oklahoma se cierran con el acto de presencia del viento removiendo la árida tierra y en la primera escena de Tom y Casy juntos se encuentra un sauce a su espalda para poder apreciar como el viento mueve sus ramas.