domingo, 16 de febrero de 2014

La Primera Internacional - Segunda Internacional...


En 1864 se fundó en Londres la Asociación Internacional de Trabajadores, formada por sindicatos ingleses y franceses de obreros especializados, buscando en ella más una asistencia mutua de tipo sindical que un programa de acción política de tipo colectivista, a pesar de que Marx fue su principal impulsor y quien redactó el mensaje inaugural: “La Internacional es prohibida en la mayor parte de los países y aunque divisiones internas entre anarquistas y marxistas le restan mucha fuerza, aun así consiguió cierta extensión, no solamente en Europa, sino también en Estados Unidos”.
 
 
En París, en 1871, se produjo una insurrección obrera que consiguió controlar la ciudad durante más de un mes.
 
La Comuna fue una sublevación espontánea contra los elementos conservadores que habían triunfado en las elecciones, a pesar de haber sido los responsables de la derrota, los sufrimientos del asedio de la ciudad y la capitulación frente a los prusianos.
 

El manifiesto de la Comuna fue un auténtico proyecto para crear un Estado socialista formado por municipios comunes— libres y autónomos, federados entre sí a nivel nacional e incluso internacional. Se adoptó la bandera roja como enseña, se decreté la separación de la Iglesia y el Estado, y se realizó una avanzada legislación social que reglamentaba el trabajo.
 

La Comuna de París tendría una enorme resonancia en el mundo, tanto entre el dividido movimiento obrero, que por primera vez veía la realización práctica de sus programas, como entre las burguesías y los gobiernos europeos, que se disponían a tomar medidas represivas en previsión de hechos similares.
 

La Comuna, totalmente aislada y sin ningún apoyo exterior, fue aplastada después de una terrible represión del ejército francés; se calcula que el número de ejecuciones ascendió a unas 20 mil. Con ello también la Internacional en el Congreso de La Haya, de 1872, entró definitivamente en crisis, tanto por los enfrentamientos internos como por su fracaso en acudir en ayuda de la Comuna de París o en no haber logrado evitar la guerra franco-prusiana, que fue un preludio del fracaso similar del movimiento obrero europeo de 1914.
 

Vídeo: Marxismo y Primera Internacional. TRANSITANDO LA IZQUIERDA:Un intento simplificado (y por lo tanto incompleto) de describir el amplio espectro de lo que comúnmente llamamos la izquierda.


 
La división en el movimiento obrero y la Segunda Internacional.
 

El movimiento obrero se desarrolló a partir de la crisis de la Asociación Internacional de Trabajadores (AlT) en direcciones opuestas.
 
La transformación de la sociedad europea en el último tercio del siglo XIX, el sufragio universal, el desarrollo de las organizaciones obreras y los escasos avances sociales, hicieron posible el auge de los partidos socialistas.
 

Las tendencias más importantes en que se dividió el pensamiento socialista son: la revolucionaria, de inspiración marxista, que rechazaba la colaboración con los partidos burgueses; La anarquista, que rechazaba toda posible participación en la vida política (“el voto sirve para cambiar de amos, no para dejar de ser esclavos”); y los reformistas, que eran partidarios de colaborar con los partidos burgueses más progresistas para ir obteniendo mejoras parciales: “Pierden importancia los grupos mutualistas, seguidores de Proudhon, que buscaban una difusión de las cooperativas obreras como base para una nueva organización de la sociedad; Los proudhonianos acaban identificándose dentro de las múltiples corrientes anarquistas”.
 

En Alemania se fundó el Partido Socialdemócrata en 1 869. Y en él coincidieron posturas marxistas y seguidores de Lasalle, quien esperaba la solución de los problemas obreros a través del sufragio universal, del cooperativismo y de la ayuda estatal. El Partido Socialdemócrata de Alemania (PSA) sufriría una fuerte represión, impuesta por Bismarck, que los mantuvo en la ilegalidad, suprimiendo la prensa y Los sindicatos obreros. Cuando reapareció en 1890, salió fortalecido, triunfando en él, al menos temporalmente, la línea marxista defendida por Kaustky, aunque utilizaría fundamentalmente la vía parlamentaria para exponer sus reivindicaciones.
 

En Gran Bretaña los trabajadores permanecieron, por lo general, fieles a la ideología apoliticista de las Trade Unions, tratando más bien de influir en los partidos parlamentarios tradicionales que de llevar una acción política autónoma. Los partidos “laboristas” (lndependent Labour Party, en 1893 y el Labour Party, en 1906) mantuvieron la posibilidad de llegar al socialismo mediante reformas parciales y la colaboración con el Partido Liberal.
 

Los marxistas intentaron conseguir la unidad del movimiento obrero a nivel internacional, por encima de todas las tendencias. En 1889, cuando se conmemoraba el centenario de la Revolución Francesa, se reunió un congreso obrero en París, que dio lugar a la Segunda Internacional. Entre sus primeras resoluciones estaba señalar el 1 de mayo de cada año como día internacional para exigir la jornada laboral de ocho horas mediante manifestaciones y huelgas. Se adopta esta fecha, en 1886, como recuerdo del asesinato de cuatro trabajadores en Chicago cuando solicitaban la reducción de la jornada laboral.
 

La sede permanente de la Internacional se fijó en Bruselas. Ni la expulsión de los anarquistas en 1896 ni la condena del reformismo en 1904 lograron consolidar la unidad interna de la Segunda Internacional, que se desintegraría como consecuencia de la Primera Guerra Mundial (1914).
 

Vídeo: la ruptura en la Primera y la Segunda Internacional.