lunes, 27 de septiembre de 2010

El Despotismo Ilustrado...



La influencia del pensamiento ilustrado alcanzó las cortes europeas, y algunos soberanos, sin renunciar a su carácter de monarcas absolutos, intentaron experiencias reformistas que pretendían unir la autoridad real con las ideas de progreso de la Ilustración. La conocida frase “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo” define muy bien el carácter del llamado Despotismo Ilustrado.

En el Norte, Centro y Sur de Europa aparecieron monarcas ilustrados: Federico II de Prusia, María Teresa de Austria, la zarina Catalina de Rusia, Gustavo de Suecia y Carlos III de España. Como rasgos comunes de la actuación de estos monarcas se pueden citar el absolutismo centralizador (de ahí su designación de déspotas), la racionalización de la administración, el fomento de la educación y la búsqueda de la modernización económica. En este sentido, todos ellos promovieron programas de desarrollo agrícola e industrial y facilitaron la libertad de comercio.

De todas formas, las posibilidades de esa experiencia resultaron muy limitadas. No era aceptar sólo una parte de la Ilustración; no se podían admitir las reformas económicas o las mejoras en el reparto de la propiedad, o en la circulación comercial, y mantener intacta la sociedad estamental o el poder absoluto. Las contradicciones de esta vía reformista empezaron a preparar el camino de las revoluciones liberal – burguesas.

Vídeo: Catalina la Grande de Rusia.


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Vídeo: El Museo del Prado y la Ilustración.



Vídeo: Federico II de Prusia.Palacio Sanssouci(Potsdam).