jueves, 2 de abril de 2009

¡Peligro!, llegan las vacaciones...



Tras interminables días de trabajo sometidos al cansino tic-tac del reloj, por fin, llegan las esperadas vacaciones.

Tiempo de relax, de sosiego. Tiempo para desconectar y conectar. Un período que supone para algunos una bocanada de aire fresco con el que oxigenar la mente; un tanto hastiada de la rutina.

Mientras, para otros, las vacaciones representan un enfrentamiento consigo mismos, con el entorno más cercano. Un conflicto que se genera a la hora de decidir como priorizar las muchas actividades que se desean realizar y con quien o quienes realizarlas.

Parece un tanto contradictorio que un espacio destinado a descongestionar la mente y relajar el cuerpo se convierta en un auténtico sin vivir.