domingo, 17 de octubre de 2010

Contra el trabajo infantil (IV)...


Sigamos con los textos sobre el trabajo infantil durante la Revolución Industrial...

TEXTO:

"(a los niños más pequeños) se les llama "tramperos". Se sientan en un agujero y abren y cierran las puertas. Están en el pozo todo el tiempo que está funcionando, con frecuencia unas doce horas diarias. Se sientan en el suelo húmedo y suelen tener de cinco a diez años."

TEXTO:

"Trabajo en el pozo de Gawber. No es muy cansado, pero trabajo sin luz y paso miedo. Voy a las cuatro y a veces a las tres y media de la mañana, y salgo a las cinco y media de la tarde. No me duermo nunca. A veces canto cuando hay luz, pero no en la oscuridad, entonces no me atrevo a cantar. No me gusta estar en el pozo. Estoy medio dormida a veces cuando voy por la mañana. Voy a escuela los domingos y aprendo a leer. (...) Me enseñan a rezar (...) He oído hablar de Jesucristo muchas veces. No sé por qué vino a la tierra y no sé por qué murió, pero sé que descansaba su cabeza sobre piedras. Prefiero, de lejos, ir a la escuela que estar en la mina.

Los informes parlamentarios sobre las condiciones de trabajo impresionaron al público. Sin embargo, hubo quienes argumentaron que no había nada malo en el hecho de que los niños trabajaran en fábricas o minas, y que era cuestión de sus padres decidir si los enviaban o no a trabajar. Para los dueños de las fábricas, el trabajo de los niños era absolutamente imprescindible."

Aquí os dejo un par de testimonios que, como podréis comprobar, son "bastante diferentes" de los anteriores:

TEXTO:

"He visitado muchas fábricas durante varios meses, y no he visto pegar a ningún niño, ni tampoco vi niños desgraciados. Parecían alegres y despiertos, disfrutando de un ejercicio físico moderado. El trabajo de estos vivaces geniecillos me recordaba a un deporte. No daban ninguna muestra de estar agotados."
Veamos algunos vídeos de la actual situación de algunos niños NO tan afortunados como nosotros...