sábado, 3 de enero de 2009

Comienza el Año de la Astronomía...




En el mes de mayo de 1609, el filósofo y matemático italiano Galileo Galilei recibió una carta de uno de sus antiguos alumnos, Jacques Badovere, que le llamó poderosamente la atención. El texto, sellado en París, confirmaba el rumor de la existencia de un extraño artilugio que permitía observar con extraordinaria nitidez objetos que se encontraban a una gran distancia.

Con esta única descripción, Galileo fue capaz de construir su primer telescopio que, a diferencia del que se había ideado en Holanda, no deformaba los objetos. El 21 de agosto de 1609, apenas terminado su segundo telescopio –que ya contaba con nueve aumentos-, Galileo se presentó ante el Senado de Venecia para ofrecer una demostración que tuvo lugar en la cima del Campanile de la plaza de San Marco. Y, como era de esperar, los espectadores quedaron entusiasmados pues, ante sus atónitos ojos, la isla veneciana de Murano, situada a algo más de dos kilómetros, parecía encontrarse únicamente a pocos cientos de metros.

Este acontecimiento, que marcaría para siempre la historia de la Astronomía, llevó a la Organización de Naciones Unidas a declarar 2009 como Año Internacional de la Astronomía.