miércoles, 29 de octubre de 2008

Voltaire...


(París, 21 de noviembre de 1694 - ibí., 30 de mayo de 1778)

Escritor francés, de nombre François-Marie Arouet.

Era hijo de un notario retirado de Chatelet y de María Margarita Daumast, perteneciente a una familia burguesa de excelente reputación. Muy pronto saltó su carácter audaz e irreligioso, conquistando reputación de indisciplinado ante sus profesores. En el colegio trabó amistad con compañeros que luego llegarían a ser grandes señores de Francia.

Terminada la escuela pasó a estudiar Leyes por imposición de su padre, aunque nunca asistió a clase, yéndose a teatros y salones que frecuentaban artistas y literatos. De esta época es su obra «Oedipe». Su padre, desesperado, le intentó colocar infructuosamente en infinidad de oficios, pero la rebeldía del joven Voltaire pudo más y las puertas del mundo se le abrieron gracias a sus amistades. Su segunda obra, «Henriade», salió a la luz.

Pasó un tiempo encerrado en La Bastilla, en 1717, por escribir una sátira contra el regente. En 1724 escribió la tragedia "Mariamme" y en 1725 «L 'indiscret». Los rumbos que tomaba la vida de Voltaire eran de un libertinaje atroz y contra toda estructura, sobre todo las religiosas, llegando incluso a atacar con sus publicaciones a Juana de Arco por su religiosidad, acusándosele por ello de antipatriota. Se enemistó con toda clase de personas, pero, a la vez, adquiría una gran fortuna con sus escritos.

En 1731 escribe «Historia de Carlos XII» y «Cartas filosóficas»: organizaron tal escándalo que fueron condenadas por el Parlamento y quemadas por el verdugo. Otro tumulto supuso «Pandora», que nunca se representó.

Todos sus escritos provocaron críticas y amenazas contra él. Se rodeó de gran lujo, viviendo alejado de París, cerca de la frontera suiza, en villas que compraba y ornamentaba con ostentación; sin embargo, debido a su carácter filantrópico, donaba dinero para obras sociales. En el año 1756 escribe «Cándido o el optimismo».

Su fisonomía moral ha sido discutidísima, pues según sus detractores corrompía escandalosamente a la juventud y era irrespetuoso e irreverente con las autoridades y la Iglesia, llegando incluso a escribir blasfemias. No obstante, desde el terreno puramente humanista, consiguió desembarazarse de la superstición y el fanatismo existentes.

Fue también filósofo e historiador, interesándole, en el primer aspecto, el lado pragmático de la vida, más que el razonamiento especulativo y los dogmas e inspiraciones que debían desecharse por completo según él. En cuanto historiador, predicaba que había que ser crítico y estar bien informado.

Sus ideas políticas fueron las de propugnar como ideal el sistema de gobierno inglés, que emparentaba la Monarquía con leyes de rango republicano. También, como buen burgués, aceptaba la desigualdad social. Alegaba que la revolución debía hacerse desde arriba, ya que el pueblo no tenía preparación.

La figura de este personaje es complejísima por todas las facetas que desarrolló. Entre las numerosas personas con quienes llegó a tener una verdadera lucha dialéctica se encuentra Juan Jacobo Rousseau, del que fue amigo y a quien atacó en numerosos artículos.