sábado, 4 de octubre de 2008

Temis... "joven griega"



Realizado por: Desirèe Ramos Moreno, 4º E.S.O. (A).

Soy una ateniense de alto poder adquisitivo de la Antigua Grecia; mi padre es un gran filósofo, o eso dicen.

Mi vida es algo más sencilla que la de otros, pues aún existe la esclavitud, si bien nadie quiere que se hable de ello. Nuestra civilización se caracteriza por la exaltación de la belleza y, antiguamente, por esos mitos que parecía, que todo lo explicaban.

Pero hoy no quiero hablaros de mitos que “expliquen” la procedencia del fuego, las tormentas…, no, hoy os contaré la diferencia de cómo ve mi familia la vida, y cómo la ve la familia de una de las cocineras, que me ha contado todo lo que yo veo, pero desde sus ojos, más cercanos a la pobreza y los malos momentos que pasa una parte de la gran tierra democrática en la que nací y vivo.

Hoy mis padres han ido al teatro a ver una tetralogía, y me han dejado aquí, porque dicen que soy muy joven para entenderlo, pero… mi madre ya es mayor, y tampoco puede ir sola, en cambio mi padre… bueno, da igual.

Otro gran problema, es que yo quiero estudiar, tal y como hicieron mis hermanos mayores, tras rogarle a mi padre, conseguí que mi única enseñanza no fuese cocinar y coser, como el resto de chicas de mi edad. Por lo menos he conseguido que mi abuela me enseñe aritmética, lectura y música, pero no puedo ir a la escuela como mis hermanos, que también han recibido educación física. Mi cocinera dice que le hubiese gustado ser rica para que le diesen la oportunidad de estudiar. ¿Y sabéis qué? ¡Jamás ha podido ver unos Juegos Olímpicos! también por ser una “simple cocinera”.

Si analizo mi situación, creo que entiendo por qué mi padre no quiere que hable con la cocinera, pues dice que me está llenando la cabeza de pájaros, y que todo son calumnias. Quiere que me centre en otras cosas como la belleza que poseen las esculturas y columnas de nuestro patio, que sus amigos realizan para decorar nuestra casa. Creo que él es una de esas personas que piensan que el poder lo representa el dinero, por lo que los esclavos o sirvientes no tienen ningún derecho. Creo que jamás entenderá que no quiero ser como él y el resto de mis hermanos o mi otra hermana, que se ha tenido que casar, sin poder elegir a su marido, encargándose de este trabajo mi padre, ya que debía ser de nuestro mismo grupo social. Ellos sólo admiran la belleza, filosofía, comercio y mandar para conseguir mayor comodidad.

Creo que se me olvidan cosas, como que mi padre y el resto de la Asamblea del Ágora de Atenas andan buscando a un tal Polícrates de Samos, un tirano que ayuda a las clases bajas.

¡Por cierto! Mi nombre es Temis, que simboliza a la Diosa de la Justicia.