martes, 7 de octubre de 2008

La Roma Antigua...



Realizado por: Daniel Arocha, 4º E.S.O. (A).

Yo era un chico normal que vivía en un pueblo de Europa. Los sabios de mi aldea contaban historias sobre los soldados romanos que iban conquistando todo a su paso; a mí me gusta mucho esas historias de guerra y emoción, hasta que un día por la mañana me desperté exaltado por el ruido; cuando salí fuera me encontré con unos hombres armados con espadas y escudos como en una de las historias de los sabios; estaban atacando a mi pueblo y matando a mi familia.

A los pocos supervivientes nos hicieron prisioneros y nos llevaron a Roma, a aquella Roma que nos habían contado los sabios de mi aldea, tan bella y tan grande. Allí nos vendieron; a mi me compró una familia de Roma; la casa la tenían al lado de un edificio grande llamado senado donde de vez en cuando iban unos hombres a discutir sobre Roma.

Un día, uno de los esclavos romanos me comento que tanto ellos como nosotros no teníamos derecho a nada, mientras que nuestros dueños, los patricios, eran los ciudadanos de la ciudad y los hombres que iban al senado eran senadores y estaban discutiendo sobre qué lugares debían conquistar en las próximas guerras.

Un día, mis dueños me sacaron a dar un paseo y vi un montón de edificios muy bellos por la ciudad. De repente me quedé asombrado cuando oí el discurrir del agua por unos caminos que en Roma se llaman canaletas.

Estuve muchos años allí de esclavo. Alrededor del año 400 empezaron a atacar a los pueblos romanos unos bárbaros y empezó la crisis económica y comercial. La Roma que me habían contado ya no era la misma, estaba en plena decadencia y, poco a poco, fue perdiendo poder, y llegó un día… en que fui libre.