sábado, 4 de octubre de 2008

La Edad Media…


La expresión "Edad Media" ha sido empleada por la civilización occidental para definir el periodo de 1000 años de historia europea entre el 500 y 1500 d. C. EL inicio de la Edad Media está señalado por la caída del Imperio Romano Occidental, generalmente tomado como el fin de la historia clásica antigua. El inicio del Renacimiento (de Europa) marca el final de la Edad Media.

Entre los acontecimientos que determinaron el final de este periodo destacan la caída de Constantinopla en 1453; la utilización por primera vez de la imprenta en 1456; el descubrimiento de América en 1492; la Reforma Protestante iniciada por Lutero en 1517, y el florecimiento de las artes en Italia.

La Edad Media se sitúa, por lo tanto, entre lo que conocemos como historia antigua e historia moderna.

En Asia y Oriente Medio, este periodo histórico no entra fácilmente dentro del concepto europeo de Edad Media. China evolucionó paulatinamente desde los tiempos prehistóricos hasta el comienzo de la historia moderna occidental sin los bruscos cambios que tuvieron lugar en Europa. El poder en China estuvo en manos de diferentes dinastías y también fue víctima de invasiones, pero su cultura fundamental progresó de una manera estable. Japón también se desarrolló a un ritmo estable y sin interferencias. La historia de Oriente Medio se adapta un poco más a la Edad Media europea, al tratarse de zonas más cercanas y entre las que el contacto era continuo.

Alta Edad Media:

Abarca el tumultuoso y no bien conocido tramo de la sociedad europea desde la crisis del Imperio Romano, aproximadamente, en el s. III, hasta más o menos el añ 1000.

Europa está situada a la defensiva frente a invasores germanos, del nordeste; eslavos y magiares, del este; musulmanes, del sureste; vikingos, del norte.

Es una Europa refugiada en la pobreza de una dedicación económica exclusivamente agrícola, donde la débil llama de la cultura había encontrado modesto albergue en unos pocos monasterios.

Plena Edad Media:

Hacia el año 1000, ciertos síntomas prueban que algo está cambiando en Europa. Son, más o menos, trescientos años, hasta 1300, los que ocupan esa plenitud de la Europa medieval.

Son tres siglos de empuje demográfico, económico y artístico. A ellos corresponden toda esa gama de realizaciones materiales y espirituales que vienen a nuestra mente cuando hablamos de civilización medieval:

La Reconquista, las Cruzadas, la expansión de los cultivos, el despertar del comercio, las grandes catedrales románicas y góticas, las órdenes monásticas y conventuales, las herejías y las Sumas teológicas, las escuelas y las uiversidades, el nacimiento de las lenguas romances y su fijación literaria, el mundo de los señores y los vasallos con sus rituales feudales, o el de los trovadores y juglares.

Baja Edad Media:

Entre 1300 y 1500 es la hora de la crisis, del crepúsculo. Los cuatro jinetes del Apocalipsis -hambre, guerra, peste, mal tiempo- recorren los campos de Europa durante el s. XIV, sembrando la ruina y la desolación.

La gente muere, los campos se despueblan, los sembrados se abandonan, el bosque vuelve a invadir amplios espacios.

Sólo la ciudad parece refugio, aunque no siempre, contra la amenaza del bandidaje y la violencia. Pero el hacinamiento en la ciudad favorece la propagación de la peste.

No es fácil escapar a los permanentes sones de la danza de la muerte, una muerte de los cuerpos, pero tambié de los espíritus. Entra en crisis la fe y la autoridad del Pontífice.

Todo se revisa y de esta revisión brota la recuperación que caracteriza buena parte del s. XV. Es la hora del amanecer renacentista de la Edad Moderna.