martes, 30 de septiembre de 2008

Los gladiadores romanos...



La palabra gladiador proviene del latín, gladius, "espada". Los gladiadores eran luchadores que participaban en espectáculos de combates armados en los antiguos circos y coliseos romanos.

Los gladiadores normalmente eran delincuentes, esclavos (sobre todo fugitivos), y prisioneros de guerra, pero también había hombres libres que eran gladiadores.

La práctica de la lucha hasta la muerte entre hombres armados comenzó en Etruria, en el centro de Italia, probablemente como ritual en los funerales de guerreros. La primera actuación de gladiadores en Roma fue en el 264 a.C., cuando tres parejas de gladiadores lucharon tomando parte en la celebración de un funeral.

Hacia el 174 a.C., treinta y siete parejas participaron en un espectáculo que duró tres días. Los espectáculos en gran escala patrocinados por Julio César, que en una ocasión incluyeron a trescientas parejas, hicieron que el Senado romano limitara el número de participantes.

La competición más grande de gladiadores fue realizada por el emperador Trajano como parte de la celebración de la victoria contra los dacios en el 106, y ocupó a cinco mil parejas de luchadores. El emperador Domiciano llegó a organizar, en el 90 d.C., combates entre mujeres y enanos.

Los gladiadores que obtenían gran éxito recibían una gran aclamación; eran ensalzados por los poetas, su retrato aparecía en joyas y jarrones, las damas patricias les mimaban. También debe saberse que algunos emperadores realmente aparecían en la arena, como Calígula.

Dependiendo de las armas y métodos de lucha empleados, los gladiadores se dividían en dos clases, quienes contaban con armaduras ligeras y los que lo hacían con pesadas. Por ejemplo, los retiarii (‘hombre con red’), que vestían túnica corta e intentaban enredar a su oponente, el secutor (‘perseguidor’), armados con la red, para matarle con un tridente.

Otros tipos luchaban con diferentes armas montados a caballo o desde carros. Según la tradición, cuando un gladiador había vencido a su oponente, se volvía hacia los espectadores. Si éstos deseaban que dejara con vida al hombre vencido agitaban sus pañuelos, pero si pensaban que debía morir, mostraban su pulgar hacia abajo. Aunque Constantino I el Grande proscribió las competiciones de gladiadores en el 325 d.C., continuaron celebrándose hasta aproximadamente el año 500.